
El pasado viernes 13 de junio, el Teatro Calderón de Motril se convirtió en escenario de una destacada representación teatral con fines solidarios, organizada por la compañía teatral del Ilustre Colegio de Abogados. Por tercer año consecutivo, este grupo de profesionales del derecho se ha subido a las tablas con una firme vocación de servicio, ofreciendo una función benéfica cuya recaudación íntegra ha sido destinada al Fondo Solidario del Ave María.
La obra representada, titulada “¡Arriba el telón! 15 años de teatro”, fue un recorrido por las experiencias teatrales del grupo a lo largo de más de una década. Lejos de los despachos y las salas de juicio, estos abogados voluntarios demostraron que la pasión por la justicia puede también encontrar eco en el arte escénico, uniendo el talento artístico con el compromiso social.

El evento, que llenó el teatro de público y entusiasmo, contó con la presencia de miembros del Patronato del Ave María, representantes de la comunidad educativa, el Presidente de la Autoridad Portuaria de Motril y diversas autoridades locales, así como un nutrido grupo de ciudadanos motrileños que no quisieron perder la oportunidad de colaborar con esta noble causa.
El Fondo Solidario del Ave María tiene como objetivo impulsar acciones que ayuden a los alumnos y familias más desfavorecidas de los colegios Ave María, proporcionando apoyo educativo, social y económico a quienes más lo necesitan. Gracias a iniciativas como esta, se refuerzan los valores de solidaridad, cooperación y justicia que forman parte esencial del ideario educativo de nuestra institución.

Desde el Colegio Ave María Varadero queremos expresar nuestro más sincero agradecimiento a todos los implicados en la organización y desarrollo de este acto solidario: al Ilustre Colegio de Abogados de Granada, a los actores voluntarios, a las instituciones colaboradoras y, por supuesto, al público asistente. La cultura y la generosidad se dieron la mano en una noche que, sin duda, dejó una huella en todos los presentes.
Porque el arte, cuando se pone al servicio de los demás, se convierte en un motor de cambio real.